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viernes, 19 de septiembre de 2025
jueves, 19 de septiembre de 2024
Apacheta, obtuvo Beca individual a la Creación del Fondo Nacional de las Artes, año 22.
La obra reflexiona sobre las formas de lo sagrado, los vínculos religiosos, nuestras formas de orar y habitar un paisaje.
Una apacheta es una construcción colectiva: un entretejido de piedras que se sostienen mutuamente. Son altares naturales que surcan los caminos del Qhapaq Ñam a lo largo de los Andes, perpetuando un ritual ancestral. Se confunden con el paisaje, marcando el final de un espacio y el inicio de otro.
Por eso, cuando el viajero se encuentra con una apacheta, no puede evitar detenerse y sabe que debe pedir permiso al espíritu que la habita para continuar su camino. Lo hace dejando en ofrenda una o más piedras sobre aquellas que otros ya han depositado antes. Es un acto íntimo y colectivo, donde las invocaciones y plegarias se entrelazan, haciendo equilibrio unas con otras para sostenerse.
Dice Rodolfo
Kusch en “Indios, porteños y dioses”
“…el indio llega realmente. A él
no le gusta andar, sino estar. Está en su comunidad, y, cuando camina por los
senderos de su puna, se procura alguna llegada transitoria, ¿cómo? Pues
topándose con un achachilla, aquellos cerros nevados con rango de abuelo
carnal, o con una apacheta, aquel montoncito de piedras, encima del cuál suele
fijarse alguna cruz. Ahí el indio se detiene, se arranca una ceja y se la
ofrenda a la apacheta diciendo” yo te ofrendo para que no me ocurran
desgracias”. Luego, descansa y al fin continúa. Su llegada consistió en toparse
con la divinidad”
“…Se
diría que los dioses del indio esperan a éste sentados sobre una apacheta, y
los nuestros dónde están? Pues ahí andan corriendo detrás nuestro, como en una
carrera cuadrera, y nosotros siempre adelante, sin dioses, ni apachetas,
ni achachillas: siempre andando y siempre solos…”
“…El
indio siquiera sabe que los dioses están sentados encima de una apacheta. Ellos
nos ven pasar con sus ojos de piedra y saben adónde vamos. Nosotros, en cambio,
no. Nosotros andamos inventando una magia barata para salir del paso
sustituyendo las apachetas por libros. Sería bueno que alguien nos acompañara
siquiera un trecho en este mundo alquilado…pero eso nunca ocurrirá. Si
antiguamente existía el prejuicio de creer demasiado en los dioses, hoy
sobrellevamos el prejuicio de esquivarlos. Todo el mundo insiste en que nuestra
época es diferente de todas las anteriores, y que, por tanto, la solución ha de
surgir de uno mismo. ¿Pero cómo?
jueves, 12 de septiembre de 2024
lunes, 6 de mayo de 2024
Salón Bienal de Arte Textil Museo Sívori SAT 28, del 25 de abril de 2024 a julio, en Museo de Artes Plásticas Eduardo Sívori. Av. Infanta Isabel 555 CABA
Participo con la obra "Semilla".
Memoria conceptual: Semilla, de la serie Fetiches.
La
palabra semilla proviene del latín “seminia”, forma plural de “seminium”
que quiere decir simiente.
Se la puede definir como” fruto que
contiene el embrión de una nueva especie”, “cosa que es causa u origen de que
procedan otras”.
La
imagen de un gran embrión colgado del cielo hundiendo raíces en la tierra evoca
el concepto filosófico del pensamiento gravitado por la tierra que habitamos
de Rodolfo Kusch. Se trata de una figura circular que no tiene principio ni fin
aludiendo a la vida que se enrolla en la muerte, así como el día en la noche,
la luz en la oscuridad y viceversa. Del centro cuelga un cordón umbilical que comunica
lo de arriba con lo de abajo.
En la cosmovisión andina se identifican tres
mundos, conectados entre sí y que se reactualizan en los rituales: * El mundo de
abajo o Uray Pacha, mundo de ancestros, místico, memoria, útero,
oscuridad, inconsciente donde el tiempo es como el de los sueños, homogéneo,
sin las divisiones de pasado, presente y futuro;
*este mundo o Kay Pacha, el ahora, el estar en la tierra, la
vida cotidiana, el tiempo regido por la salida y puesta del sol y el mundo de arriba o Hanan Pacha, el mundo Supremo, lo sagrado,
la luz, lo que trasciende la razón, lo intangible, donde reina el Aire que hace
latir todo lo existente y donde habitan las deidades cósmicas como el sol, el
rayo, las estrellas
Las máscaras representan transición,
transformación, mutación, la clave misma de la existencia, el permanente
contrapunto entre pares de opuestos que se complementan vida/muerte,
arriba/abajo, cuerpo/mente, consciente/inconsciente, individual/colectivo,
sueño/vigilia, femenino/masculino, salud/enfermedad, luz/sombra etc. y el eterno vaivén del alma humana de lo sagrado
a lo profano y viceversa.
“Todas
las cosas brotan de gérmenes y vuelven a ser gérmenes “
Chuang Tse
domingo, 14 de abril de 2024
Textil: “ Texto y contexto” muestra colectiva con curaduría de la artista e investigadora Amelia Tarditti en el Centro de Arte Contemporáneo Chateau - Antonio Seguí de la ciudad de Córdoba. @chateau.cac
La muestra permanecerá abierta hasta el 9 de junio y se podrá visitar de martes a domingos y feriados de 10 a 19, con entrada libre y gratuita.
💫 Con obras de Claudia Mazzola, María del Carmen Toribio, Chiachio-Gianonne, Elba Sosa, Ricardo Wiggenhauser, Luz Mila, Metza Mae, Cecilia Azcue, Claudia Aybar, Fabiana Berghole, Reshin Ravi, Gabriela Morales, Berta Teglio, Adriana Gatti, Amelia Tarditti, Fabiana Alaniz, Adriana Antidin, Fabiana Larrea, Viviana Posincovich, Rosa González, Valeria Bocchetto y Virginia Volonté.
PH Esteban Salino Tarditti
viernes, 26 de enero de 2024
XVIII Salón de Artes Visuales Junín 2023.
Se puede visitar hasta el 18 de febrero en MACA Museo de Arte Contemporáneo Argentino de la Ciudad de Junín en la provincia de Buenos Aires.
Participo con Tótem, de la serie Fetiches, figura textil con ensamble de cerámica 160 x 60 x 15 cm.
La figura representada en la obra saca la lengua en señal
de saludo y respeto como se acostumbra en algunas tradiciones budistas
tibetanas. Con sus brazos alados cobija y ampara.
Un tótem es una figura asociada al linaje del
pueblo y es el vínculo de sangre que junta a todos los integrantes del mismo.
Se originan en mitos cosmogónicos o fundacionales de una comunidad y están
vinculados a tradiciones, prácticas y rituales ya que las sociedades totémicas
se sostienen en la creencia de que existe una relación de parentesco-de
carácter místico-entre el grupo y el animal u objeto de la naturaleza
representado en el tótem. Este espíritu protector del cual “nacen”, define
la identidad del grupo y asegura las conductas colectivas en los rituales de la
vida cotidiana además de distinguir a cada grupo de los demás.
Nos recuerdan la profunda relación y ancestral
comunión del ser humano con la tierra a la que pertenece y con todas las
manifestaciones de la naturaleza.
viernes, 14 de julio de 2023
"Sentados sobre una apacheta", intervención visual para ciclo "Kusch de a pie, elogio del mestizaje"
Echar las cenizas al río.
Los dueños del mundo
Cuando nos cansamos y ya nada nos importa en
Buenos Aires, podemos hacer trismo. Pensamos que eso nos hace mucho bien. Además,
no tenemos que temer ni a las desgracias ni a los presagios, porque contamos
con buenos transportes y con autoridades diseminadas por todas partes del mundo.
Podemos ser los turistas en el mundo porque somos los dueños de él.
Pero ya que nos referimos siempre al indio,
podemos afirmar sin más que él ni turista, ni dueño del mundo es. Ya mismo,
cuando inicia sus viajes realiza un sinfín de ritos para adivinar la suerte que
correrá. Acude entonces al yatiri, quien por su parte consulta las hojas de
coca o la llama de una vela, para ver si el viaje será favorable. Luego los
familiares lo despiden como si fuera a morir y le efectúan la cacharpaya. Se
emborrachan bien y lo acompañan durante algún trecho. Al fin se despiden, le
desean un buen viaje y vuelven.
Y cuando el indio se queda solo comienza lo peor.
Si pasa un cóndor, irá todo bien. Si asoma un zorro habrá de ocurrir alguna
desgracia. Esta será irremediable si el animal se asoma a la derecha del
camino, en cambio, si lo hace por la izquierda, el indio podrá, al menos,
conjurar el maleficio, encomendándose al Huasa Mullu, una tremenda deidad
protectora de las llamas y las vicuñas.
Indudablemente, un terrible miedo asalta al
indio, cuando viaja. En su comunidad, el indio es eso mismo que su esposa, o
sus hijos, o sus camaradas piensan de él. Ya lejos, en plena puna, él nada es,
sólo algo que camina silenciosamente, expuesto a todos los males y a todas las
desgracias. Ahí viaja, en cierta manera, hacia el exterminio, hacia la muerte.
En este sentido hay una enorme distancia entre el
indio y nosotros. El no se quiere mover en el espacio, nosotros en cambio, sí
lo hacemos Más aún, esa movilidad la extendimos también al espíritu. Acaso no
decimos en Buenos Aires ¿cómo andas? A un amigo ¿y este qué contesta? Pues,
aquí ando. Andamos siempre, aunque estemos parados delante del amigo. Andamos
de novio, andamos en el colegio, andamos en la facultad, y también andamos en
el surrealismo, en el arte abstracto o en política. En todo andamos, aún cuando
estamos parados. En el tiempo, y en el espacio, y en el espíritu andamos.
Pero ¿estamos realmente felices en medio de esta
movilidad? En verdad a nosotros nos gusta andar, pero también llegar. Lo
decimos incluso. Andamos en una oficina, pero nos gusta llegar a ser jefe; también
andamos escribiendo, pero siempre y cuando lleguemos a publicar un libro; o
andamos pintando para llegar a la exposición. Entonces andamos, y también
llegamos. Pero ¿cómo llegamos: realmente o a medias?
En este sentido el indio llega realmente. A él no
le gusta andar, sino estar. Está en su comunidad, y, cuando camina por los
senderos de su puna, se procura alguna llegada transitoria. ¿cómo? Pues
topándose con una achachila, aquellos cerros nevados que tienen rango de abuelo
carnal. O con una apacheta, aquél otro montoncito de piedra, encima del cuál
suele fijarse alguna cruz. Ahí el indio se detiene, se arranca una ceja y se la
ofrenda a la apacheta diciendo: “Yo te ofrendo para que no me ocurran
desgracias”. Luego descansa y al fin continúa. Su llegada consistió en
toparse con la divinidad.
Indudablemente las andanzas tienen un límite, las
nuestras, en cambio, no. El indio sabe adónde llegar, nosotros, no.
Porque la jefatura, el librito, la exposición son
apenas llegadas transitorias, escamoteadas a nuestro dinámico siglo, que
siempre nos obliga a andar.
Se diría que los dioses del indio esperan a éste
sentados en una apacheta.
¿Y los
nuestros, dónde están? Pues ahí andan, corriendo detrás nuestro como en una
carrera cuadrera, y nosotros siempre adelante, sin dioses, ni apachetas, ni
achachilas: siempre andando y siempre solos.
A veces, realmente parece como si no fuéramos los
dueños del mundo nosotros, sino alguna gente de otros parajes. ¿y qué somos
entonces? Pues apenas inquilinos morosos, que andan siempre sólo para
escabullirle el bulto al verdadero dueño. ¿acaso no nos inventamos nuestras
propias apachetas? Cuántas veces no nos hemos arrancado con desesperación
una ceja ante algún librito de economía o de filosofía, o ante algún panfleto
político, mientras decíamos:” yo te ofrendo, librito, para que me brindes al fin
una llegada real”. O, peor aún: “Yo te ofrendo para que resuelvas los problemas
de esta tierra que ninguno de nosotros entiende”.
Pero es inútil, no somos indios. El indio
siquiera sabe que los dioses están sentados encima de la apacheta. Ellos nos
ven pasar con sus ojos de piedra y saben adónde vamos. Nosotros, en cambio, no.
Nosotros andamos inventando una magia barata para salir del paso sustituyendo
la apacheta por libros. Sería bueno que alguien nos acompañara, siquiera un trecho
en este mundo alquilado.
“…pero eso nunca ocurrirá. Si antiguamente
existía el prejuicio de creer demasiado en los dioses, hoy sobrellevamos el
prejuicio inverso de esquivarlos...”
De “indios, porteños y dioses” Rodolfo Kusch
jueves, 8 de junio de 2023
Ánima, de la serie Fetiches, 2do Premio en 50 Salón Nacional de Artes Visuales, Museo Municipal de Bellas Artes Tandil.
Nombre
de la obra: Ánima
pertenece a la serie Fetiches.
La palabra Alma proviene del
latín Ánima.
Algunas definiciones que inspiraron esta obra
y que aparecen, entre otras, en el diccionario de la real academia española
son:
*Principio que da forma y organiza el dinamismo
vegetativo, sensitivo e intelectual de la vida. *En algunas religiones y
culturas, sustancia espiritual e inmortal de los seres humanos. *Vida humana. ej. Arrancarle
a alguien el alma. *Principio sensitivo que da vida e instinto a los
animales, y vegetativo que nutre y acrecienta las plantas. * Persona, individuo, habitante. ej. No se ve un alma en la calle. *Sustancia o parte
principal de cualquier cosa. *Viveza, espíritu, energía. Ej.
Hablar, representar con alma. * Aquello que da
espíritu, aliento y fuerza a algo. *Persona que la impulsa o inspira. ej. Ellos son el alma del movimiento.
*soplo, aliento, respiración, aire que
entra al cuerpo
y
sale de él…
Su condición de fetiche lo ubica entre las entidades
u objetos venerados por sus poderes de encantamiento, portadores de gracia, pero
también desventura, que acompañan plegarias y rituales ancestrales.
# fotografías 2,3,4 y 5 Adrián Botella.
domingo, 19 de febrero de 2023
Primer Premio Salón 3D escultura/objeto textil organizado por el Centro Argentino de Arte Textil
matrices para xilografías
Esperando la música
Primer Premio Concurso Nacional de Artesanías 2013 del Fondo Nacional de las Artes en categoría, fibras vegetales-contemporáneo. La muestra inaugura el 13 de septiembre en Casa de Cultura del FNA.
de la serie" Animales Lunares"
óleo sobre tela ( 40 x 40 cm)
Soñar juntos
Papel, cartapesta
de la serie, Soñar juntos
Papel, cartapesta
Presagio, detalle
óleo sobre tela ( 20 x 50 cm )
de la serie, Animales Lunares
óleo sobre tela ( 40 x 40 cm )
de la serie " esperando la música "
encantadora de pájaros
xilobatik/papel hecho a mano
qué hago con este sueño ?
acrílico sobre tela, 80 x 120 cm
El cielo de la wiphala
el cielo de la wiphala, figura cartapesta
Mención Especial del Jurado, Salón de Artesanías del Bicentenario, Fondo Nacional de las Artes 2010










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